Hay hoteles en plan rural pensados exclusivamente para familias con niños, ofrecen numerosas actividades para los pequeños, muchas al aire libre y tienen sus instalaciones totalmente adaptadas. Pero tienen en contra, que están masificados, son grandes complejos con mucha ocupación, niños correteando por todas partes y bastante jaleo. ¡A más, suelen resultar algo caros! Así que, visto el panorama, decidimos alojarnos en el clásico hotel normalito con desayuno e IVA incluido. Ha sido una pequeña escapada, una tregua de dos días.
Pasar unos días de vacaciones con mellizos o niños muy pequeños es muy sencillo, ¿sencillo? Siempre que se tenga la clara idea de que, hay que adaptarse al espacio y a la acomodación disponible en el momento, y pensar que es provisional, que sólo serán unos días. La habitación que reservamos era muy amplia, con una enorme cama en el centro y 2 cunas bajo la ventana, el suelo estaba limpio –importantísimo con dos pequeñajos gateando- y el baño completo (completo, ni que le faltara algún grifo!) con enchufes bien ubicados, pensando yo en el calienta-biberones.
El tema de la enorme cama, fue mi perdición, mi trampa, pensé que era una buena oportunidad para probar el colecho con mellizos. A mi entender, el resultado fue un desastre, al no estar ninguno de los cuatro habituados, el Nen y la Nena durmieron a sus anchas, en cambio el padre y yo no pegamos ojo por la falta de espacio unido a una extraña intranquilidad. ¡La de veces que miré la hora! Evidentemente, la segunda noche, cada bebé emigró a su cuna. Pero contentos también, eh? Con vistas a la televisión y libre acceso a las cortinas. Han sido un par de días diferentes, fuera de las rutinas del día a día, paseos conversado y acompañada con los mellizos sin el agobio de las tareas de la casa. El trato en el hotel ha sido sencillo pero excelente.
Esta breve escapada me ha servido para valorar qué, como algunas veces hemos planteado en la blogosfera, las mejores vacaciones son las que dedicamos plenamente a compartir simplemente tiempo con nuestros hijos y pareja. Realmente no son necesarios grandes hoteles repletos de instalaciones ni necesitamos que nos propongan cómo jugar o divertirnos con nuestros hijos, es mejor buscar nuestros propios entretenimientos, y sobretodo saborear algo de tranquilidad.
En otra ocasión os contaré que existe un programa de vacaciones ofertado por la Generalitat de Catalunya pensado para familias con hijos de 0-6 años, económico y de plazas reducidas.
